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SI LE MARCARA LA RUTA
a leandro serricchio
Tantos preparativos en el cuerpo,
reconozcamos:
al fin nada es perfecto.
El párpado increíble
sufre la vanidad de la mirada.
Dormía, él dormía
y osé
atravesar su muro.
Hacia qué extremo del infinito
el tiempo
huye teñido de sepia.
Tanto cuidado
y sin embargo el brazo tiene
una pequeña deformidad
que no previmos.
Más nada es previsible,
saber que nacerá lo inevitable.
Negamos el desvío. Pero se abre furioso
el párpado y clava el freno.O toma
con prudencia una carretera
que corre a la vera del río
Apenas pocos
advertirán que hemos cambiado
el rumbo.
Parece que todos hubiesen muerto
La paciencia hace un guiño
Es un gigante
que apoya los pies sobre la tierra
y nos advierte del desenfreno.
Ausencia. Tratamos al hijo
como si durmiera
un sueño de muerte.
No hay claridad
que desempañe el duelo.
Cuándo se habrá
de bañar en agua viva?
El hijo mira espantado
por controlarle los sueños
se le negará la gracia.
Dios, absuelve
de esta traición
a su madre.
Nadie es más que su destino:
el agua, la bajamar.
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